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Santa Cecilia, Patrona de los Musicos

Hemos escrito aquí una breve recensión acerca de la tradición e historia de nuestra patrona, Santa Cecilia. Datos de interés para aquellos con curiosidad para conocer los motivos de esta tradición que se remonta a hechos acaecidos allá por el año 230. Seguro que te hacen reflexionar y te aportan otro punto de vista.

Es tradición que en el mes de Noviembre, el día 22, en gran parte del mundo occidental, se suele celebrar el Día de la Música y de los Músicos, y la Iglesia Católica conmemora la festividad de quien ha sido nombrada Patrona de los Músicos, la joven mártir romana Santa Cecilia, quien supuestamente, vivió durante el siglo III pero cuyos datos sólo se conocen a través de un Acta de Martirio divulgada siglos más tarde, la cual cuenta que esta ilustre y patricia doncella romana, había sido prometida por sus padres a un joven de nombre Valeriano. Cecilia, quien había adoptado la fe cristiana y consagrado su virginidad a Jesucristo, no estuvo muy de acuerdo con la decisión de sus padres pero no quiso oponerse a la voluntad de ellos y finalmente, la boda se celebró bajo las leyes romanas.

800pxalbi__sainteccile__martyre_de_sainte_ccile_250No hay unidad de criterio ni absoluta certeza, con relación a la fecha exacta del nacimiento y muerte por martirio de Cecilia. Según los datos que poseemos, su muerte debió ocurrir en las proximidades del año de su conversión al cristianismo, o sea cerca del 230, durante el Pontificado (aún no se utilizaba el apelativo de Papa) del Obispo de Roma Urbano I, ó más probablemente, en el de su sucesor Ponciano I.

La tradición acerca de su martirio parte de antiguo. Desde finales del siglo II y a medida que se acentuaba el proceso de deterioro y división del Imperio, por su mismo crecimiento desmesurado, los emperadores, que veían crecer al cristianismo, el cual atraía cada vez mayores contingentes de mujeres, niños, esclavos, ciudadanos y patricios romanos y, por otra parte, veían desvanecerse el culto imperial, elaboraron legislaciones anticristianas para todo el territorio del imperio. Septiminio Severo, Caracalla, Heliogábalo, Severo Alejandro y Maximino I, mantuvieron actitudes hostiles y persecutorias frente al cristianismo y trataron de debilitar a la nueva religión, haciendo morir a varios de sus líderes y a muchos de sus miembros y seguidores, entre ellos a Cecilia, Valeriano su esposo, y el hermano de éste, llamado Tiburcio miembros de distinguidas y privilegiadas familias de la sociedad romana, que al igual que muchos otros, convertidos al cristianismo, se dedicaron a la práctica de la caridad y las buenas obras.

Valeriano, Tiburcio su hermano, y un criado de ellos llamado Máximo, fueron llevados ante el Prefecto, éste cumpliendo las órdenes del emperador, les pidió que declararan que rendían culto a Júpiter y a los dioses imperiales. Ellos se negaron y afirmaron que adoraban al Dios único y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma.

El Prefecto, no conforme aún, hace comparecer ante él a Cecilia, la esposa de Valeriano, y le pide cuentas de todos los bienes de su marido y de su cuñado. Cecilia le responde que los han distribuido entre los pobres. Según la misma Acta del Martirio, única fuente acerca de esta tradición, Cecilia es arrestada por propagar la fe cristiana y se le exige que renuncie a la religión de Cristo. Ella declara que prefiere la muerte antes de renegar de su religión; entonces se le condena a ser llevada junto al horno caliente de su baño termal romano para tratar de sofocarla y ahogarla con los terribles gases y emanaciones que salían de allí, pero en vez de afixiarse ella, señala el Acta, mientras atizaban el fuego, Cecilia cantaba gozosa al Señor (posiblemente entonaba los salmos e himnos de alabanza a Dios como era uso y costumbre de los primitivos cristianos del siglo III). Visto que con este tormento no pudieron hacerla renegar de su fe, el Prefecto Almaquio ordenó que fuera decapitada en el sitio. Por disposición de San Urbano I, y tras el martirio ocurrido en ese mismo año 230, se consagró la casa de la Santa en lo que luego fue la Iglesia de Trastevere donde ahora reposan, supuestamente, sus restos.

Con el paso de los siglos, se han ido revisando minuciosamente los viejos manuscritos de Actas de Martirio y Vidas de Santos y se copiaron en latín sencillo para que pudieran ser leídos por los monjes y fieles no tan versados en el manejo de las lenguas cultas.


El texto del Acta dice: Candéntibus órganis Cæcilia Dómino decantábat dicens... o lo que es igual: Mientras estaba el horno al rojo vivo, Cecilia cantaba al Señor diciendo... El copista de la época en que se realizó la trascripción debió traducir la palabra Órgano –que para la época de Cecilia, siglo III, significaba: especie de fuelle, herramienta o utensilio para hacer insuflar algo-, por el neologismo que nombra al instrumento musical actual que derivó del Hydraulis utilizado por los romanos para animar incluso, las festividades del circo romano. Por otra parte, no hay referencias especiales concretas al arte musical, excepto el hecho de cantar, que podemos asumirlo como el entonar salmos, himnos o cánticos cristianos, hecho frecuente y actitud repetida por los primitivos mártires cuando eran sometidos a tormentos.

Pasaron varios siglos y los pergaminos ya bastante deteriorados no permitían una lectura totalmente clara, siendo retirados del uso público. Tras una nueva revisión, se ha podido comprobar que una errada versión del viejo manuscrito, cambió la difícil traducción, pues las letras emborronadas lo hacían casi ilegible. Y a partir de allí, se originó la sustitución de palabras que originaron la confusión con respecto a la supuesta actividad musical desempeñada por Cecilia. Donde originalmente, se leía: candéntibus órganis, el copista leyó y escribió: cantántibus órganis; lo cual se prestó para la traducción de la palabra órganis, como equivalente al nombre del instrumento musical conocido por nosotros. Todo esto hizo que la frase del Acta quedara traducida así: Cantántibus órganis, Cæcilia Dómino decantábat dicens: Fíat cor méum immaculátum, ut non confúndar... como podemos leer en el texto de las Vísperas del Officium correspondiente a la festividad del 22 de noviembre (Cfr. Liber Usualis, p.1756); o sea, Mientras tocaba el órgano, Cecilia cantaba al Señor diciendo...

Y aquí, ya si se logra producir una referencia musical concreta. En efecto, esta noticia fue la causante de que la multitud de peregrinos que compraban vidas de santos empezaran a asociar a Santa Cecilia con el arte musical, creándose paulatinamente, una tradición en torno a ella, hasta que, hacia el siglo XVI, fue proclamada definitivamente en 1584, Patrona de la Música y los Músicos por el Papa Gregorio XIII.


En el siglo XVI, en el año 1584, durante el papado de Gregorio XIII (1572-1585), (el Papa que cambió el Calendario Mundial Occidental, pasando del 4 de octubre de 1582 al 15 del mismo mes) fue cuando se designó a Santa Cecilia, Patrona de la Música y de los Músicos de la Academia Musical de Roma. Desde esa fecha, las diversas Capillas Catedralicias, Scholas, Corales, orquestas, bandas y cantantes de muchos países, celebran su fiesta fijada en el Santoral, como el día 22 de noviembre.

A finales del siglo XVI, fue cuando se permitió al escultor Stefano Maderno (1566-1636), ver el cuerpo exhumado de la Santa, y éste esculpió la famosa estatua en mármol tamaño natural, muy real, conmovedora y hermosa, una de las obras claves para entender la escultura del Barroco ...No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba, dijo más tarde el artista, sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme...

estatua-de-santa-ceciliaEsta estatua se halla actualmente, en la nueva Iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua colocó el escultor la siguiente inscripción:

 
...He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la Santa en la postura en que la vi.

Es tradición, no obstante, representar a Santa Cecilia tocando un órgano (en el s.XIV y XV era impensable, lo que refuerza la idea de la confusión en la traducción), o cualquier instrumento musical, en especial la lira, la cítara o algún tipo de arpa de las utilizadas por las damas de la sociedad romana.

Fuentes diversas: artehistoria, histomusica, wipipedia.

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